Estimado Carlos:
No sé si nuestra maestra estuviera de acuerdo, pero la polémica que surgió en la clase pasada más que la contradicción moral entre medios y fines, es la relación entre ética y política la que, hoy con nuevas variantes, se plantea como una vieja polémica a lo largo de la evolución del pensamiento filosófico y social.
A mí me parece ingenuo que algunos intenten someter la política a la virtud moral. El tema de las relaciones entre la moral y la política sigue haciendo historia, existen muchas opiniones y reflexiones, ocurrencias y hasta disparates sobre la ética y la política, algunos realmente antagónicos y aún irreconciliables...
Este debate, mi querido compañero, revela varias tendencias del pensamiento político moderno. Mira, me gustaría recordar a los simpatizantes de la derecha que ya en 1995 Héctor Aguilar Camín publicó en Proceso un artículo que celebraba "la amplitud y la rapidez de los logros del PAN"; él definió el juego de la política en términos de pragmatismo para lograr buenos resultados. qué importaba, aconsejaba, si el estilo va en contra del espectáculo, si se miente a los espectadores. Se trata de cosechar puntos, aseguraba; si alguien piensa que la política es un torneo entre caballeros, se escandalizarían con lo que dijo Aguilar Camín: "¿es justo o razonable descalificar la actividad política de alguien porque incluye pactos secretos, acuerdos con el gobierno y aprovechamiento pragmático de oportunidades? el secreto, la negociación, el oportunismo no son consustanciales a la política, del mismo modo que las patadas, los roces y los gritos al fútbol?"...
Quizás en ninguna actividad humana es tan astronómico el abismo que separa a lo que es de lo que debería ser, como en la política. Y antes de usar el venerabale nombre de ética, podríamos comentar algo acerca de "lo bueno y lo malo en la política"; la oposición y diferenciación entre la moral y la política (así como entre la moral y el derecho o entre la religión y la política) no es una mera cuestión teórica. Maquiavelo no inventó la separación de la política respecto de la moral; simplemente la percibió en la realidad de su tiempo, y con ello, le hizo un gran bien a la ciencia política y a la filosofía moral, que desde entonces, se han desarrollado sin barreras.
Maquiavelo no fue, de ninguna manera, un ser inmoral y ni siquiera amoral. Pensaba en la eficacia del nuevo político, en el éxito, en el triunfo, en el prevalecer de la política. La política, para Maquiavelo, tiene sus propios valores y el primero de todos es hacer libres a los hombres, para lo cual es necesario, primero, organizar al Estado. Esto no tiene nada que ver con la moral. Kant ya postulaba que el acto moral es fruto del individuo, y no de la sociedad. Maquiavelo siempre pensó que el fin de la política es el éxito. Eso siempre lo dijo o lo dio a entender, que la derrota o el fracaso son la negación de la política; era un republicano, no un demócrata. En la democracia, la derrota también es parte de la política.
La política, como podemos ver, aunque el pequeño debate no lo develó, por sus circunstancias, no es el reino de la arbitrariedad o de la compulsión de los individuos que sólo persiguen la satisfacción de sus propios fines. Es una esfera de la vida social ordenada y ordenante de la misma. Tiene sus normas, a veces más firmes que las de la moral, la religión y hasta del mismo derecho, por la sencilla razón de que ellas derivan de un cruce de intereses reales y concretos que deben luchar entre sí para subsistir o para ponerse de acuerdo para el mismo fin. Sin la política, Carlos, no serían posibles otras formas de convivencia en la sociedad moderna de nuestros días. No hay religión, fíjate bien, no hay religión, moral ni derecho que, por sí solos, puedan garantizar esa convivencia. Sólo la política lo puede hacer. La política es, además de una lucha por el poder, también la base de entendimientos entre contendientes que garantiza, por su propia naturaleza, la subsistencia de la sociedad ordenada y organizada.
Para resolder los problemas relacionados con el avance y el progreso de nuestro régimen constitucional y jurídica, hace falta la política (el acuerdo, tan necesario en una sociedad crecientemente plural. Para resolver nuestros problemas económicos, lo que implica una serie de pactos entre todas las clases y grupos de la sociedad, hace falta la política. Para hacer de nuestra sociedad una nación justa y justiciera, hace falta la política. Para democratiazarnos, hasta que un día muchos de los poderes concentrados en el Estado regresen a la sociedad organizada pluralmente, con libertad y justicia social, hace falta la política.
La política puede ser viable y moral? Sí, contestó Octavio Paz. Y esa política debe fundarse en los principios que inspiraron a la modernidad en su nacimiento: la libertad, la igualdad y el puente que las une, la fraternidad.
Yo agradezco al Maestro Estuardo Gómez no sólo su apertura, sino su talento; vá más allá de lo que supondríamos en alguien tan joven que nos ayuda a repasar las teorías sobre el gobierno y la administración pública; cuando dijo que él, por su parte, se sentiría satisfecho de haber provocado nuestras reflexiones más inteligentes, su comentario honra a un gran pedagogo. Me da gusto contar con hombres (genérico: hombres y mujeres, por supuesto) de esa convicción, de esa inteligencia.
Bueno, estoy segura que deberé plasmar comentarios de los problemas públicos, pero en el fondo, este pequeño debate sobre política es un problema que está, y estará siempre, entre los problemas públicos. La razón de ello es que todos nosotros, en nuestro actual y futuro quehacer público nos movemos en un medio de funcionarios, gobernantes, actores políticos con influencia, etc. etc., esto es, en una macroenvolvente política. Debe haber habido alguna razón para que iniciáramos su discernimiento, no crees......?
lunes, 1 de marzo de 2010
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Pienso que es recomendable el libro de Enrique Dussel: Ética de la Liberación en la edad de la exclusión y la globalización. Lo recomiendo ampliamente, está en Editorial Trotta, verá que sin duda la Política tiene una estrecha relación con la Ética.
ResponderEliminarY ya acá entre nos Maestra, por el miedo que le tengo a las citas, porque me dijeron que una buena cita es como una buena sirvienta, prefiero decirle, en secreto, que me parece que en el arte político grotesco la ética es lo más parecido a un acto estético.
Les comparto algo personal.
ResponderEliminarCuando estudié la licenciatura odiaba a lo profesores que nos hablaban de ética. ¿Por qué? porque era pragmática y creía que la técnica de hacer políticas públicas, con la frialdad del método científico, bastaba para encontrar soluciones sociales y un mayor bienestar social sin necesidad de aderezos sentimentales.
Veinte años después, si me preguntan digo "¡sí, ética!". Pero no me quito lo científico, ahora soy fan de científicos sociales que estudian la cooperación, el capital social, la confianza.
Mi tristeza es apreciar en estos 20 años cómo la sociedad mexicana se ha hecho menos fraterna. Eso nos conduce a un dilema del prisionero en el que el resultado es no cooperar... siendo que estuviéramos mejor cooperando.